Real Office

Cómo volver a la oficina sin volverse loco

Tengo algo que confesar que seguro os parece raro.

Y es que… echo de menos volver a la oficina.

En serio, pensadlo mientras leéis esto. Durante el confinamiento no nos quedó otra que estar en casa y trabajar desde ahí.

Las ventajas parecían prometedoras, ¿no? Ver a los hijos más tiempo, ahorrar en transporte, cocinar más, atender el hogar…

¿Y cómo terminó siendo todo? El trabajo, lamentablemente, ha invadido el hogar de muchos de forma sostenida, y a veces no somos conscientes de las consecuencias de ello.

Ahí es cuando empecé a preguntarme qué sensación tan extraña era esa de echar de menos la oficina…

«¿Qué echo de menos? ¿El tráfico? ¿Pagar el parking?». Y pam. Lo entendí.

Yo echo de menos el poder tomarme un café con mis compañeros, en lugar de desconectarme 10 minutos para beberlo solo. El poder girarme y decirle a alguien «Oye, ven a ver esto, ¿qué opinas?» en lugar de subir un archivo a un server, enviar el enlace y esperar una respuesta.

Celebrar cuando hay un éxito y, ¿por qué no decirlo?, pasar el trago amargo de un error entre vermuts.

Lo que no nos gusta de volver a la oficina son cosas que no están en la oficina per se.

Son cosas que evidencian un modelo de trabajo que simplemente no se adapta al estilo de vida que tenemos en este siglo.

Os pongo un ejemplo: De las 8 horas de trabajo diario…, ¿de verdad necesitáis estar todas en la oficina? ¿Y si repartimos mejor esas horas para que valgan más la pena?

Con esas preguntas en mente me interesé por el trabajo que están haciendo Utopicus y Colonial, dos empresas que, a mi juicio, permiten experimentar lo que creo que debería ser una oficina verdaderamente contemporánea.

No son coworkings. Utopicus es una empresa que construye y gestiona grandes espacios de oficinas corporativas en zonas premium. Utopicus es una empresa filial de Colonial que construye y gestiona espacios flexibles de trabajo, algo más cercano al coworking pero que se adapta a necesidades de empresas de todos los tamaños.

No nos interesa tanto enfocarnos en la modernidad, sino en la adaptación a la situación actual.

Un espacio que fomente el crecimiento, la productividad y el teamwork. Un espacio de encuentro e innovación. No una caja hermética donde no podamos movernos en 8 horas.

Lo que quiero que debatamos es que ir a la oficina tiene sus beneficios (os los contaré ahora), y que podemos aprovecharlos si adoptamos un modelo de trabajo más eficiente, en el que nos encontremos para reuniones puntuales, para hacer team building y para tareas específicas.

Dejándonos el tiempo libre realmente libre, sin esa sensación tan desagradable de aislamiento y cuidando de nuestra salud.

Así que, y como ya sabéis que soy un curioso nato (ja, ja), tuve que investigar si había algo más que esta idea de una oficina diferente.

Me encontré que, de hecho, volver a la oficina sí tiene sus ventajas. Mira esto:

Hace poco Forbes entrevistó a una socióloga que explicó la necesidad de contacto humano en nuestras vidas, incluso en el contexto laboral. Y, además, Real Simple y BusinessVogue coinciden con Forbes en varios puntos, como que volver a la oficina:

  • Genera mayor sensación de apoyo, desarrollo y crecimiento profesional.
  • Nos permite descansar de la constante exposición a la tecnología. (Y no me digáis que no estáis hartos de todas las videollamadas que hacéis al día.)
  • Aumenta la confianza en los empleados.
  • Fomenta mejores relaciones laborales.
  • Facilita el fortalecimiento interno de los equipos.
  • Fomenta la sensación de inspiración y validación.
  • Mejora notablemente el networking.
  • Disminuye la sensación de aislamiento.
  • Reduce los riesgos cardiovasculares (seamos sinceros, desde que estamos tanto tiempo en casa hemos subido unos kilitos).

Aquí seguramente estéis pensando en que estoy ignorando a los #DigitalNomads… Y nada que ver, ¡ellos lo entendieron todo mucho antes que nosotros! 🙌

Fijaos que los nómadas digitales entienden el espacio de «oficina» como lo hace un espacio de trabajo flexible. Vas, conectas unas horas y luego sigues con tu vida sin calentar sillas ni agobiarte por pasar semanas sin hablar con alguien en la vida real.

Todas las ventajas de ir a la oficina, sin perder el tiempo ni la salud mental.

Por mi parte, solo puedo deciros que llevaré esta «investigación» más adelante. Os contaré en unas semanas cómo me siento y qué he podido contrastar entre trabajar desde casa o en una oficina flexible como la que os acabo de explicar.

Especialista en Marketing Digital. Experto en Social Selling.

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