Real Office

El espacio al servicio de la empresa y sus equipos

Hubo unas semanas durante las que casi todos nos enamoramos del momento en que nos despertábamos y, con el pijama puesto y una taza de café en mano, empezábamos nuestra jornada laboral. Así de fácil. Pero lo que parecía cómodo o superefectivo también resultó tener sus carencias con el paso de las semanas. Lo que al principio parecía todo ventajas también se convirtió en aislamiento, soledad y saturación para muchas personas (yo incluido).

Con lo vivido creo que llegados a este punto somos la mayoría los que pensamos que el modelo híbrido de trabajo es el que se acabará implantando a nivel general.

Y ¿por qué? Pues porque trabajar desde casa es genial pero también nos hemos dado cuenta de que las oficinas, si están adaptadas a las necesidades y valores del siglo XXI, son espacios únicos para apuntalar una cultura corporativa, impulsar la creatividad de las personas, la colaboración entre equipos y…* (en un segundo lo digo).

Pero, bueno, primero voy a poner un poco en contexto de por qué me pongo a hablar de este tema si a lo que me dedico es a intentar hacer cambiar el sistema alimentario desde Heura.

Aquí las razones:

1. El otro día hablaba con el equipo de Colonial y Utopicus sobre los retos de los espacios corporativos y cómo hacerlos más amigables y eficaces después de descubrir su campaña #RealOffice.

Y posconversación me vino el asterisco. *Algo de lo que creo que se ha hablado muy poco: las oficinas son herramientas de justicia social, nos ponen en las mismas condiciones a todos los profesionales de una empresa. ¡Exacto! Hasta ahora había pensado en las oficinas desde mi punto de vista personal y mi privilegio durante el confinamiento de tener un espacio de silencio, una silla cómoda, una pantalla grande y un Internet que me permite trabajar bien, pero no es la realidad de todo el mundo.

2. Porque, voy a ser sincero, cuando se pusieron de moda las encuestas en LinkedIn donde se preguntaba «¿Qué modelo te gustaría que se implementara post-COVID?» y en muchas ocasiones ganaba el teletrabajo 100%, perdí un poco la fe. Parecía como si a casi nadie le gustase ir a la oficina ni el contacto con los compañeros y compañeras cuando a mí, personalmente, me encanta. Y además siento que es de lo que más me ayuda a ser mejor persona y profesional.

Durante esta moda (aceptemos que se hizo pesada) empecé a preguntar a los proteletrabajo: «¿Por qué preferís trabajar siempre desde casa?».

Me encontré con una minoría que realmente prefería trabajar desde casa como modelo. Solo personas con perfiles muy techie (varios programadores) y personas que ya lo tienen como su modelo: digital nomads o freelances. Y después una mayoría que se decantaba por este modelo no por preferirlo sino para evitar estructuras antiguas de trabajo, el control excesivo y la cultura del miedo. Se podrían resumir con: «Para ir ahí y estar de malas…», «Nos vigilan todo el rato» o «La oficina sirve para fichar».

Pero está claro que esto no es culpa de la oficina sino de la cultura de empresa, y lo que se tiene que trabajar es cómo se crean entornos que favorezcan el cambio.

Así que para mí la pregunta clave aquí es: ¿Cómo adaptamos los espacios donde trabajamos a las necesidades de las personas, a modelos más sostenibles y saludables de organización (y evidentemente que ayuden a dejar atrás una cultura empresarial del pasado, pero esto en otro capítulo)?

El primer paso es replantear los espacios poniendo a las personas en el centro, y entender que, si las oficinas incentivan el bienestar, la innovación y la colaboración entre personas y equipos, esto se va a traducir en mejores resultados.

La función de la oficina está cambiando para ser más colaborativa: se utilizará para encontrarse cara a cara, discutir nuevas ideas y resolver problemas colectivamente.

En segundo lugar poner la seguridad (más allá de la norma) en el centro. Y no solo hablo de distancia social y aumentar el metro cuadrado por persona para evitar contagios como medida cortoplacista.

Ha tenido que llegar una pandemia mundial, pero en Heura hemos realizado un estudio de los espacios y hemos instalado un mejor sistema de ventilación y detectores de calidad del aire en los espacios comunes y salas de reuniones. Esto nos ha ayudado a ser más conscientes de la importancia de regenerar el aire en los espacios para evitar contagios pero también dolores de cabeza por la sobrecarga de los espacios (yo hubo una época en que siempre tenía dolor de cabeza y al estar menos horas en salas de reuniones y con la mejora de los detectores, me di cuenta de que casi ya no tenía).

En tercer lugar, los espacios deben representar la cultura corporativa y los valores y hay que entender que son espacios clave para la atracción y retención de talento. Si eres una empresa que quiere cambiar las cosas no vale seguir las normas del pasado.

Y, bueno, que yo no sé si el metaverso algún día será capaz de generar la magia de juntar personas conectadas por un fin común, pero, como de momento no es así, las oficinas son el mejor espacio para unir una misión con las personas que deben conseguirla.

El espacio de oficina tiene que dejar de ser un producto para pasar a estar al servicio de la misión de la empresa y sus equipos.

¿Vosotros cómo habéis vivido los cambios de presencialidad de los últimos meses? ¿Qué gran cambio habéis notado en vuestras oficinas con la desescalada?¿Qué cambios creéis que harían de las oficinas espacios mejores?

Chief social movement officer & co-founder en Heura Foods.

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