Real Office

El equilibrio entre flexibilidad y confianza

El teletrabajo mola. Pero tener a tus compañeros al lado, mucho más.

Las empresas Colonial y Utopicus me han preguntado: «Oye, Josemi, tú que estás todo el día poniendo reflexiones en LinkedIn sobre recursos humanos y trabajo en general, ¿qué piensas del trabajo presencial?». Y, bueno, ya sabéis que me cuesta callarme (o dejar de escribir, mejor dicho).

Si hablamos de ir o no a la oficina, a todo el mundo le viene a la cabeza la pandemia y el confinamiento, cuando te poseía el aburrimiento por no hablar con casi nadie y te sabías hasta las baldosas que había en el salón de tu casa. Pero como eso es lo típico (y a mí me gusta salirme de lo de siempre) quería comentar otros casos. Una vez fui a una entrevista y me dijeron que estaría solo en la oficina, si quería ir, ya que en esa empresa todo el mundo teletrabajaba. Eso pasó hace unos 6 años y lo recuerdo perfectamente porque de forma casi automática le contesté a la persona: «¿Aquí solo? ¿Todo el tiempo?». En ese momento se me quitaron absolutamente todas las ganas de trabajar en esa empresa.

Ir al trabajo es mucho más que llegar a una oficina y sentarte en una silla. A todo el mundo le gusta sentirse parte de algo importante, y cuando vamos a trabajar comprobamos a cada instante que somos ese engranaje que no para de girar para ofrecer los mejores resultados.

¿Engranaje? ¿Y esa metáfora? Sí, porque todas las empresas, grandes, medianas o pequeñas, funcionan con equipos de trabajo que necesitan ir alineados, y eso es mucho más fácil cuando tienes a tus compañeros de trabajo cerca.

Si te atascas en un problema y solo haces que darle vueltas a la cabeza porque no hay manera, en la oficina tienes a tu lado a una persona que puede mirarte y decir: «Oye, ¿necesitas ayuda?». Si ves a tu colaborador de proyecto con una cara que le llega hasta el suelo, le puedes contar un chiste malo para que se anime, o esperar a tener un descanso y que en la máquina de café se desahogue contigo.

Todo eso se pierde en el formato virtual. Sí, podemos tener reuniones; sí, nos podemos ver las caras, pero no es lo mismo. Todos esos pequeños detalles del día a día se ven con la persona delante. Pero es que es normal; te pongo, ahora sí, un ejemplo del confinamiento. ¿Te tomaste alguna vez un aperitivo con tu amigo por videollamada? ¿A que no es lo mismo? ¿A que preferías estar en un bar o terraza con gente alrededor? No hay más preguntas, señoría.

Evidentemente, la posibilidad de teletrabajar no es negativa; tener diferentes opciones de realizar algo siempre va a ser mejor. La cuestión realmente sería: ¿por qué las personas a veces no quieren ir a la oficina? Aquí entramos en un tema de tiempo y dinero: tiempo perdido en la oficina, tiempo que empleas en desplazarte, que en la mayoría de ciudades mínimamente grandes es mucho, y también el dinero que ello supone, ya sea en coche, moto o transporte público.

Volviendo a lo comentado en el párrafo anterior, lo que valora todo el mundo es tener flexibilidad, que sin duda es lo que más falta hoy día en las empresas. Con un horario flexible basado en cumplir objetivos en vez de una hora de entrada y salida fijas, las personas podrían beneficiarse, pero muy mucho: siendo más efectivas, porque estarían centradas en cumplir metas en vez de un horario, evitarían en muchas ocasiones atascos que se producen a horas determinadas y sentirían que no están perdiendo el tiempo cuando tienen un parón en la jornada de más de hora y media (¿A quién no le han dicho eso de: «Al mediodía hacemos un descanso de dos horas para comer»? ¿Dos horas para comer? Tú lo que quieres es que abarque el horario más grande posible; nadie necesita dos horas para comer).

Además, cuando una empresa te da flexibilidad, te está dando mucho más, concretamente un concepto muy importante: confianza. Cuando sentimos que tenemos la confianza de alguien (o de una empresa) hacemos las cosas con muchas más ganas, nos sentimos valorados y, en definitiva, eso de lo que hablábamos al principio: nos sentimos parte de un equipo y le ponemos compromiso.

Constantemente oigo a personas de recursos humanos hablar de lo importante que es atraer talento, y estoy de acuerdo, pero casi más importante te diría que es retenerlo. Por ello, si tienes una empresa, sé flexible con tu equipo; eso les aportará confianza y obtendrás su compromiso.

Lo más probable es que su problema no sea ir o no ir a la oficina, seguramente ir a la oficina les guste; lo que puede que no les guste es que desconfíes de su trabajo únicamente por no tenerlos delante.

Orientador laboral y RR. HH. Autor del canal de Youtube «Humanos como recurso».

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